martes, 14 de mayo de 2013

Seúl: La ciudad donde laten el pasado y el presente

Ángel Fernando Galindo ciudad laten pasado periodista presente Seúl
Por  Ángel Fernando Galindo
PeriodistaSeúl (Corea)
Más allá de los constantes rumores de guerra, los ejercicios militares y el ambiente de confrontación que se percibe desde occidente, Seúl, la capital de Corea del Sur transmite al mundo un ambiente de paz y tranquilidad, en una ciudad donde confluyen los avances tecnológicos más impresionantes con una fuerte tradición histórica.

La aventura comienza justamente al desembarcar del avión y entrar en el aeropuerto internacional de Incheon. Asombran su decoración cristalina, llena de imágenes artísticas que recrean según la estación del año en que se encuentre un elemento conmemorativo, y la eficiencia de los servicios de inmigración y equipaje. Por algo ha sido elegido durante ocho años seguidos como el mejor aeropuerto del mundo.

Al salir de allí puede tomar un taxi o el sistema de metro de la ciudad, una intricada red de sistemas que para ventaja de los visitantes ofrecen los nombres de las líneas de las rutas tanto en inglés como en coreano. No es difícil maravillarse con la vista del río Hang y con la amplia infraestructura de puentes y vías que parecen no tener fin mientras el vagón del subterráneo va atravesando rascacielos de alta tecnología que recuerdan la fuerza de otras grandes ciudades del mundo como Nueva York o Londres
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Sin embargo, es al llegar al centro de la ciudad, el corazón por excelencia de Seúl, donde las estructuras tradicionales provenientes de la dinastía Joseon, como el palacio Gyeongbokgung (sitio de gobierno del emperador donde diariamente sus ministros y delegados de gobierno le entregaban sus informes y era el centro de recepción a los emisarios extranjeros de alto rango) se mantienen al paso del tiempo y son atracciones turísticas obligadas, debido a su impecable preservación, además de contar con jardines vistosos a su alrededor,  guardianes tallados en piedra que representan desde espíritus protectores hasta figuras del horóscopo chino y un estanque cristalino con la residencia de la emperatriz en el medio; simultáneamente, a tan solo una media hora a pie, la fisonomía de la ciudad cambia totalmente al encontrarse con los edificios de la alcaldía municipal y la sede del canal de televisión A, que se destacan por su arquitectura postmoderna de vidrios transparentes y un árbol gigante que es una de las obras de arte contemporáneo más destacadas del país.

Así mismo, monumentos históricos insignes como la estatua del emperador Sejong, creador del lenguaje coreano y uno de los monarcas coreanos más apreciados por la población debido a su ardua labor científica y cultural o la estatua del almirante Yi Sunshin, héroe militar y creador de la nave tortuga, que fue el navío defensivo más poderoso durante la dinastía Joseon  también ofrecen museos interactivos en inglés y coreano, donde los visitantes pueden conocer la importancia de estos líderes y todos sus logros, así como una perspectiva sobre sus vidas, con exhibiciones de sus objetos más destacados junto con presentaciones interactivas que explican cada una de las piezas y permite interactuar a grandes y chicos con la información histórica de cada una de estas.

Hay presentaciones en video subtituladas al inglés donde se muestran los momentos más destacados de las biografías de estos dos grandes héroes históricos y en el museo debajo de la estatua del Almirante Yi Sunshin también se puede apreciar una reconstrucción para los más chicos de la batalla de Noryang,  donde derrotó a las fuerzas invasoras japonesas con solo doce navíos, en uno de los momentos más difíciles de la invasión japonesa sobre las costas coreanas.

Más lugares emblematicos

Hacia el occidente, el centro de la ciudad ofrece a los caminantes  la Torre de Nassam, edificio clave de la ciudad donde se pueden ver en sus bases los nombres de los jóvenes amantes que unieron su amor mediante pequeños candados encadenados a su base y carteles alegóricos, en inglés y coreano, a la paz entre las dos naciones.

Pero, el mayor encanto de este sector es su parque natural, que bordea la muralla que defendió a la familia real de los ataques de los japoneses durante la invasión en el año 1593, un lugar a donde se puede acceder mediante un sistema similar al metrocable de Medellín, desde donde se aprecia toda la belleza del centro histórico de la ciudad. También puede emprender una caminata por rutas en perfectas condiciones y con cómodos espacios para el transeúnte, pasando por la biblioteca local y descubriendo una serie de monumentos históricos de líderes de la independencia coreana, así como una réplica de un templo budista que se convierte en el lugar de descanso de turistas de diversas partes del mundo.

A tan solo unos pasos se contempla una vista más amplia de la ciudad, a donde es mejor ir en la noche para disfrutar de las luces de las avenidas que devoran el manto de la oscuridad y muestran una ciudad que a pesar de su aparente quietud es también un mundo de pujanza latente que parece no parar en todo el día.  

Pero Seúl también ofrece una gran muestra de tecnología, como la sala LG en el sector de Yeouido, donde los visitantes pueden disfrutar de muestras de dispositivos electrónicos mientras un avatar digital los lleva a vivir en una sala interactiva, donde pueden ir de compras virtuales y elegir según su modelo de acuerdo a su talla y estilos virtuales; adicionalmente se puede vivir la experiencia interactiva de manejar un vehículo bajo una autopista virtual.

En este sector, además de los centros de alta tecnología o negocios, también se puede disfrutar y admirar un inmenso parque, donde la naturaleza se complementa perfectamente con todos los emporios industriales, en una armonía que convierte a esta ciudad en el perfecto equilibrio entre los entornos urbanos y naturales, para llevar al turista a vivir una experiencia que muy difícilmente encontrará en sus propias ciudades.

Todos estos atributos convierten a Seúl en el destino turístico por excelencia de Asia, ya que además ofrece un costo de vida más bajo que otros titanes turísticos del continente como Tokio y Beijing. Es el lugar perfecto para relajarse y olvidarse de todas las preocupaciones, sin alejarse demasiado del frenesí de la ciudad, pero sin olvidar la magia de entornos naturales protegidos que conviven en armonía con la tecnología y el progreso de una ciudad que sigue creciendo en forma organizada y respetuosa con el medio ambiente.
Recuadro I

Seúl: La gran ciudad de los museos

Otro de los grandes atributos de Seúl son sus magnos museos de los cuales vale resaltar ‘El museo memorial de guerra’ donde se encuentra toda la historia militar de ese país, incluyendo una réplica de la nave tortuga que desde 1592 a 1598 fue el emblema de defensa contra las invasiones marítimas de Japón.

Igualmente ofrece una sobrecogedora exhibición en memoria de los caídos en la guerra entre Corea del Norte y Corea del Sur, donde además de un blanco pasillo sobre el cual se halla un cielo estrellado que representa las almas de los caídos en batalla es la entrada a la sala conmemorativa que en su centro tiene el libro con los nombres de las víctimas del conflicto y al final de un gran salón, un recipiente donde siempre fluye el agua mientras un haz de luz ilumina el símbolo del Yin y el Yang, que simboliza en este caso el recuerdo de los soldados caídos en batalla, que nunca será olvidado por las siguientes generaciones.

Además, en su entrada el visitante puede maravillarse con ‘The Statue of Brothers’, un monumento conmemorativo a la división en bronce donde se puede apreciar a dos soldados, cada uno proveniente de las dos coreas, abrazándose, como un símbolo de la dolorosa división entre estas dos naciones, mientras que hacia el costado izquierdo los amantes de las aeronaves pueden degustar de una exhibición de lo mejor de las aeronaves utilizadas por el ejército y un barco de la fuerza naval, entre otras exhibiciones de lujo.  La  entrada es gratis. 

‘El museo folclórico de Corea’: Este lugar ofrece la oportunidad de conocer más a fondo la cultura de ese país mediante una exhibición de ceremonias tradicionales que van desde  una boda hasta una réplica de un laboratorio de acupuntura, pasando por los productos exóticos y la muestra de abanicos tradicionales, así como una selección de trajes típicos como el Hanbok para la mujer y una retrospectiva de lienzos sobre la vida común de los primeros habitantes del país. Complementa este marvilloso paisaje para sus ojos, la selección de máscaras africanas y la visión de un templo budista donde todos los turistas se toman fotografías y una fuente que tiene a su alrededor las figuras representativas del horóscopo chino.  La entrada va incluida con la visita al Palacio Gyeongbokgung y sería a 3.000 wones (es decir unos seis mil pesos colombianos, aproximadamente). 

‘National Korea Museum’: Este museo recopila no solo la historia de Corea del Sur desde el paleolítico hasta principios del siglo XX, sino también exhibiciones permanentes de la historia de la India, China y una muestra del arte contemporáneo de los Estados Unidos en una sala anexa y lo mejor su admisión es gratis y cuenta con guías en inglés y coreano.



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Sarah Lee Méndez

Directora / Jefe de Prensa / Editora Contenido / Fotógrafa / Twitters: @AnastasiaLeeEdi @revistawhatsup / Instagram @sarahleefotografia

Con más de una década de experiencia en relaciones públicas, manejo de redes sociales, CM, diseño de Blogs, fotógrafa para eventos.

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