Convertirse en padre también puede transformar la salud sexual masculina: la evidencia científica relaciona esta etapa del hombre con cambios hormonales, falta de sueño, ansiedad, depresión, menor deseo sexual y ajustes en la intimidad de pareja.
La llegada de un hijo transforma la rutina, el descanso, las prioridades y la relación de pareja. Aunque gran parte de la conversación suele centrarse en los cambios físicos y emocionales de las madres, la transición a la paternidad también puede estar acompañada por cambios emocionales, físicos, hormonales y de pareja que influyen en el bienestar masculino y en la salud sexual. Factores como el estrés, el cansancio, la falta de sueño, la carga mental, los ajustes en la intimidad y, en algunos casos, variaciones hormonales como la disminución de testosterona, pueden presentarse con mayor frecuencia durante esta etapa.
Un estudio longitudinal publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences siguió a 624 hombres y encontró que quienes se convirtieron en padres presentaron descensos en los niveles de testosterona, especialmente aquellos más involucrados en el cuidado diario de sus hijos. Los investigadores interpretan este fenómeno como parte de una adaptación biológica relacionada con el cuidado parental, no como una enfermedad en sí misma ni como la única explicación de los cambios sexuales que pueden aparecer en esta etapa.
La paternidad también puede influir en la salud emocional, hormonal y sexual de los hombres. Según publicación de JAMA Network, (red de revistas médicas científicas), la depresión perinatal paterna se ha estimado en 8,75 % durante el primer año posnatal y la ansiedad en alrededor de 10,69 %. A esto se suma la falta de sueño, frecuente en esta etapa, que según investigación publicada en JAMA, puede asociarse con una reducción del 10 % al 15 % en los niveles diurnos de testosterona. Además, estudios en parejas que atraviesan la transición a la paternidad han encontrado que el bienestar sexual —incluyendo deseo, satisfacción y preocupaciones posparto— se relaciona con el estrés percibido, la carga mental, económica, la comunicación, el cansancio y la calidad del vínculo.
“La paternidad puede transformar la sexualidad masculina porque concentra múltiples cambios al mismo tiempo. En muchos hombres, el deseo sexual, la energía y la conexión íntima pueden variar por factores hormonales, emocionales, físicos y de pareja, pero también por el cansancio, la falta de sueño, el estrés y los nuevos roles dentro del hogar. El punto clave es evitar vivir estos cambios desde la culpa o el silencio, lo ideal es entenderlos, conversarlos y evaluarlos cuando empiezan a afectar la calidad de vida”, explican especialistas de Vivalio.
Para la Organización Mundial de la Salud, la salud sexual es una dimensión integral del bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad. Desde esta mirada, las dificultades sexuales no deben reducirse al desempeño, pues también pueden impactar la autoestima, la salud mental y la relación de pareja.
Recomendaciones para cuidar la salud sexual masculina después de ser padre
- ● No normalizar el cansancio crónico: el agotamiento constante puede afectar el ánimo, la energía, el deseo sexual y la relación de pareja.
- ● Priorizar el descanso: dormir mejor, incluso mediante turnos o acuerdos realistas dentro de la pareja, puede ayudar a recuperar bienestar físico, emocional y sexual.
- ● Hablar de sexualidad sin convertirla en reclamo: más que preguntar “¿por qué ya no pasa?”, es clave conversar sobre qué necesita cada uno para volver a sentirse cerca.
- ● Retomar la actividad física regular: el movimiento favorece la energía, la salud cardiovascular, el estado de ánimo y la función sexual.
- ● Revisar factores metabólicos y cardiovasculares: controlar presión arterial, glucosa, colesterol, peso y otros indicadores permite detectar riesgos que pueden afectar la salud sexual.
- ● Moderar el consumo de alcohol y tabaco: estos hábitos pueden influir en la circulación, el deseo sexual y la calidad de las erecciones.
- ● Consultar al especialista si los síntomas persisten: la baja libido, las dificultades de erección, la fatiga constante o los cambios en el estado de ánimo no deben ignorarse cuando se mantienen en el tiempo.
- ● Evaluar factores hormonales cuando sea necesario: en algunos casos puede ser pertinente revisar testosterona u otros indicadores, siempre bajo criterio médico.
En el Mes del Padre, la invitación de Vivalio es a reconocer que cuidar a los hombres también implica hablar de su salud física, emocional y sexual. Aunque estos síntomas pueden presentarse en distintos momentos de la vida, la entrada a la paternidad puede hacerlos más frecuentes o visibles por la suma de cansancio, estrés, cambios en la dinámica de pareja, nuevas responsabilidades y ajustes en la intimidad. Por eso, esta etapa también es una oportunidad para fortalecer el bienestar masculino y la relación de pareja, siempre que los cambios se acompañen con información, comunicación y atención profesional oportuna.
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