El peligro silencioso tras el temblor en Colombia: cómo identificar daños estructurales ocultos

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El peligro silencioso tras el temblor en Colombia: cómo identificar daños estructurales ocultos

Temblores pequeños, daños grandes: qué revisar en casa antes de que una grieta se vuelva un riesgo

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Después de un sismo, muchas familias detallan si se cayó algo o si apareció una grieta en la pared. Pero el riesgo no se manifiesta de inmediato. A veces queda como un deterioro silencioso que solo se vuelve evidente con el paso de los días o con otro movimiento sísmico. Por eso, aunque el temblor haya sido leve, conviene saber qué mirar en casa y cuándo pedir una evaluación profesional.
Luis Carlos Tapía, docente de Ingeniería Geológica de Areandina, sede Valledupar, explica que la clave para entender este riesgo es el daño acumulado. “Es aquel que ocurre cuando muchos temblores pequeños van debilitando poco a poco una vivienda, aunque no se vea de inmediato”, advierte. En términos simples, cada sacudida puede dejar grietas internas, aflojar uniones o debilitar materiales, sobre todo en casas vulnerables.
Ese comportamiento suele ser más frecuente en viviendas autoconstruidas, en casas de ladrillo sin refuerzo adecuado y en edificaciones levantadas sobre suelos blandos, como arcillas o rellenos. En esos terrenos, el movimiento puede amplificarse y generar asentamientos lentos, es decir, pequeños hundimientos o acomodos del suelo que deforman la estructura sin que la familia lo note al comienzo. El problema es que, mientras el daño parece menor, la vivienda puede seguir perdiendo resistencia.

La primera tarea después de un temblor es diferenciar entre marcas superficiales y señales que sí pueden indicar un problema estructural o del terreno. No toda fisura representa un riesgo grave, pero tampoco conviene asumir que todas son simples daños cosméticos. Las grietas finas en la pintura o en el revoque suelen ser superficiales. En cambio, las grietas diagonales grandes en muros, la separación entre paredes y techo, los pisos desnivelados y las puertas o ventanas que dejaron de cerrar bien sí son signos que merecen atención.
“Lo más importante es observar si las grietas crecen con el tiempo o aparecen nuevas”, señala Tapía. 
Por eso, una recomendación útil es tomar fotos, marcar la fecha y comparar su evolución después. Si la fisura se alarga, se abre más o empieza a repetirse en varios puntos, ya no se trata de un detalle menor. También debe revisarse si la casa presenta inclinaciones, desplomes o cambios en su forma general, porque esas alteraciones pueden indicar que la afectación no está solo en el acabado, sino en la estructura.

No siempre el origen del problema está en la construcción. A veces la alerta principal viene del suelo. Si después del sismo aparecen hundimientos, grietas en el patio, separación entre la vivienda y el terreno, cambios en el drenaje del agua o inclinación de postes, muros o árboles, podría haber un proceso de inestabilidad en el terreno. En zonas de relleno, la vibración puede hacer que el suelo se acomode lentamente. En laderas, las grietas en el terreno pueden ser el primer aviso de un movimiento mayor.
Para quienes viven cerca de quebradas, taludes o pendientes, la revisión debe extenderse más allá de la casa. “Después de un sismo, en zonas de ladera se debe revisar si hubo caída de rocas, pequeños deslizamientos o grietas en el suelo, sobre todo paralelas a la pendiente”, explica el docente de Areandina. También son señales de alerta los abultamientos en la base y las salidas de agua inesperadas, porque pueden mostrar que el terreno cambió su equilibrio.
Si aparece alguna de estas señales, lo prudente es alejarse, no intervenir por cuenta propia y avisar a las autoridades o a un especialista. La prioridad es proteger la vida.

¿Y cuándo pedir ayuda? No conviene esperar demasiado si hay grietas grandes, pisos inclinados, hundimientos, separación entre elementos de la vivienda o señales claras de movimiento del terreno. Si el daño se concentra en muros, vigas o columnas, lo ideal es acudir primero a un ingeniero estructural. Si el problema parece venir del suelo, de una ladera, del patio o del drenaje, lo más indicado es consultar a un ingeniero geólogo. “Muchas veces se necesita el trabajo conjunto de ambos para una solución segura y económica”, resume el experto.

Después de un temblor, revisar la casa no es exageración. Es prevención. Porque a veces el mayor peligro no está en lo que se cayó ese día, sino en lo que quedó debilitado y puede pasar factura después.

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